ENFOQUE METABÓLICO DEL STRESS, LA ANSIEDAD Y LA DEPRESIÓN

  

  ¿Por qué reaccionamos ante la vida 
  con ansiedad, irritabilidad o depresión?

  Porque nuestras respuestas emocionales dependen
  del grado de sensibilización del sistema nervioso central.

  El objetivo terapéutico es desensibilizar al paciente,
  regulando los metabolitos nerviosos,
  de modo que reaccione de manera adecuada y eficaz
  ante los agentes estresantes del presente o del pasado,
  que no han sido resueltos.


  RESUMEN:  Se define el stress como una falla reaccional del sistema nervioso que lleva a la falta de adaptación y a la enfermedad, destacándose los beneficios de la Terapia Metabólica al normalizar la capacidad reactiva del organismo.  

  El STRESS es un fenómeno que no se refiere meramente a la ansiedad o irritabilidad causadas por la vida cotidiana, sino que es la base de los trastornos físicos y psíquicos de la era moderna (enfermedades de la civilización). Es una condición psico-física de hipersensibilidad que determina primero, en la esfera mental, la insatisfacción y angustia de la vida diaria (que no pueden definirse como enfermedades) y culmina con los trastornos patológicos de ansiedad-pánico y depresión. El stress desencadena y/o profundiza trastornos físicos como alergias, asma, gastritis, cefaleas, hipertensión, dislipidemias, dolor, ateroesclerosis, contracturas musculares, entre otras afecciones clínicas.

  En el lenguaje popular, el STRESS es un esfuerzo intenso o una situación conflictiva, que se prolonga en el tiempo, sin el descanso necesario para la recuperación de la persona. Esta tensión continuada o stress, desgasta a la persona progresivamente, llevándola a padecer variados trastornos psíquicos y físicos.  

  Los médicos, definimos el STRESS como la respuesta o reacción del organismo ante una agresión, sea el calor, el frío, los microbios o un disgusto. La reacción es automática y la persona no tiene conciencia de ella. Si la reacción es correcta, el individuo será poco o nada afectado y continuará saludable; en cambio, si la respuesta a la agresión es insuficiente o incorrecta, el organismo será perturbado por el agente agresor y sufrirá trastornos, se enfermará. Entonces, podemos decir que stress es la incapacidad que tiene una persona para hacer frente a las agresiones externas e internas. La falta de adaptación de la persona a los hechos habituales o eventuales de la vida, determinará un estado crónico de ANSIEDAD o DEPRESIÓN (pudiendo coexistir ambas).

  Debido a experiencias desencadenantes tempranas en la vida (psíquicas o biológicas), que influencian en la modulación del Sistema Nervioso en los primeros tres años de vida, que son los de mielinización activa, se establece un estado sostenido que debería ser transitorio; un DISTRESS o stress que lleva a vivir en hiperalerta y a la consecuente desadaptación, es decir, a una discapacidad para enfrentarlos eventos o traumas vitales.

  Todos, en mayor o menor medida, estamos sometidos a agresiones, y reaccionamos, adecuadamente o no, según la VULNERABILIDAD de cada uno, con una particular y personal respuesta psico-física

  Es la regla, y no la excepción, que la enfermedad se debe principalmente a una reacción deficiente frente al agente agresor. Esta deficiencia o vulnerabilidad permite que el individuo se enferme.

  Si la falla reaccional es corregida, la persona podrá soportar la tensión diaria de una manera más saludable que alguien con una reacción deficiente. Incluso si la tensión sobrepasa por mucho la capacidad de reacción normal, una reacción eficiente permite una relativa salud.

  Las reacciones incorrectas ante las agresiones del medio ambiente que llevan a la enfermedad tienen como causa primera la asimilación insuficiente o DISMETABOLISMO de sustancias químicas que intervienen en las funciones orgánicas; por ejemplo: una inaptitud para utilizar un aminoácido específico producirá un cuadro crónico de agotamiento nervioso ante el menor esfuerzo mental, y esta situación no cambiará, aún si se aumenta la ingesta de dicho aminoácido en la dieta, porque el organismo no podrá utilizarlo. No es un problema de carencia, sino de incapacidad para utilizar esa sustancia. Uno no se enferma por insuficiencia en el aporte de un nutriente en cuestión, sino por la insuficiente asimilación por parte del organismo. Aunque la sustancia se suministre en dosis masivas, no será utilizada por el organismo.

  Se debe corregir el defecto metabólico o dismetabolismo, que es la base de la reacción errónea que conduce a la enfermedad.

 

   Dr. Luis Sonnet - Médico Psiquiatra